El comercio justo da esperanzas a los productores de vainilla

Hay pocos cultivos que requieren tanta mano de obra y tiempo como el de la vainilla. Después del azafrán, ésta es la especia más cara del mundo. Sin embargo, los campesinos de Madagascar y de otras partes, están sumergidos en la más absoluta pobreza. Se trata de una cadena compleja con una competencia ruinosa ocasionada por la vainilla sintética. Afortunadamente, hay también productores de vainilla que miran con esperanzas al futuro gracias al comercio justo.