TDC apoya los productores de café congoleses

Productores de café congoleses

Uno de los proyectos que el TDC apoya nos lleva al interior de África, exactamente en las colinas junto al Lago Kivu. La cooperativa SOPACDI (Solidaridad Paisana para la Promoción de las Acciones Café y Desarrollo Integral) recibió hace poco un premio de sostenibilidad de la 'Specialty Coffee Association of America', por su rol de lider en el 'renacimiento del café congolés',. “¿Quién lo hubiera pensado?”, exclamó Joachim Munganga, presidente de SOPACDI, al final de sus palabras de agradecimiento.

SOPACDI se encuentra en el Congo oriental, una región que en los últimos veinte años ha sufrido mucho por la guerra y la violencia.  Los agricultores muchas veces huían y abandonaban sus campos de café. Los que podían cosechar, estaban expuestos al chantaje de los pocos compradores que se atrevían adentrarse en la región. Muchos se ahogaban en el lago cuando intentaban cruzarlo para vender su café en Ruanda.

Comercio justo

Fue gracias a la cooperativa ruandesa COOPAC que SOPACDI se puso en contacto con algunas ONG y organizaciones de comercio justo. “A partir de entonces la cooperativa ha avanzado asombrosamente”, comenta Steven De Craen, “gracias al compromiso de la gente que lucha por su futuro y gracias a la extraordinaria calidad de su café Arábica.” En el 2008 salió el primer cargamento de café rumbo a la organización inglesa de comercio justo “Twin”. Sus esfuerzos se vieron premiados poco tiempo después, cuando obtuvieron una certificación de comercio justo y una certificación orgánica.

En el 2011 Oxfam-Magasins du Monde introdujo en el mercado belga el café del Lago de Kivu y hoy la consolidación en el circuito de comercio justo es un hecho, desde América hasta Nueva Zelanda. El TDC apoyó también la organización con un proyecto que sostenía principalmente el aumento de la productividad. Como la mayoría de los arbustos de café remontaban a antes de la guerra civil, se invirtió en plantaciones de plantas de café jóvenes y en árboles de sombra. Aunque un arbusto de café nuevo tarda tres años en dar frutos, la productividad actual ha aumentado considerablemente gracias a las sesiones de formación sobre técnicas de cultivo sostenibles, en las que participaron no menos de 3000 miembros. 

Las fluctuaciones de precios en el mercado mundial fueron negativas para la cooperativa, pero sigue luchando por ganar y mantener la confianza de los miembros. A pesar de las circunstancias – las guerras interminables, la ausencia del gobierno congolés y la pobreza casi endémica de la región – los resultados son espectaculares, cada vez hay más miembros (por el momento 5600), crecen las ventas y por lo tanto los ingresos de los agricultores han aumentado considerablemente. Una parte de las primas de comercio justo obtenidas, se ha invertido en una gran instalación de lavado y en mesas de secado, el resto ha sido repartido entre los agricultores.

“La exportación del café sin duda alguna significó esfuerzo y ganancias, pero también esperanza. La mejor prueba son los exsoldados y rebeldes que cambiaron sus armas por arbustos de café”, concluye Steven De Craen.

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